TERCER LUGAR
BOL-73: El vía crucis de las palmas en Semana Santa
Richard Sánchez Martinez La Época - La Paz
"Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de palmas de árboles y alfombraban la calzada" (Mt. 21, 111). Desde ese día se viene recordado en todo el mundo el Domingo de Ramos y las palmas han empezado a sufrir su propio vía crucis hasta el punto de casi desaparecer en varios países latinoamericanos y tres especies están en el rango de amenaza en Bolivia.
Mientras el Papa Benedicto XVI celebraba el Domingo de Ramos en El Vaticano, dando inicio a la Semana Santa en abril, sostenía en su mano un ramo hecho de hojas de palma entretejidas mientras subía la escalinata de la Basílica de San Pedro. Centenas de personas alrededor agitaban jubilosos las hojas de palma y millones en el mundo repetían la escena.
Hay tres amenazadas en Bolivia
En Bolivia la práctica de este rito litúrgico ha provocado que tres especies de palmas: Ceroxylon parvifrons, Ceroxylon parvum y Ceroxlyon vogelianum hoy sean consideradas como "amenazadas" por su recolecta indiscriminada en diferentes partes del país, según lo reporta la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés).
"Las sacamos del monte, tenemos que caminar hasta dos horas para llegar al lugar donde crecen y se gana muy poco por esta cosecha", dice Miguel Mamani, un oriundo de Chulumani, Sud Yungas, que cada Semana Santa recolecta durante una semana miles de hojas de "palma santa" (Ceroxylon parvifrons) que crecen en dicha región. Mientras vende "por mayor" a las floristas y comerciantes minoristas que elaborarán cruces, anillos, adornos, carteras y hasta rosarios con las hojas de estas plantas, Mamani explica que la "palma santa" no necesita de cuidados para crecer y por eso representa un forma para ganar un dinero extra en sus ingresos económicos que le reportan sus actividades agrícolas.
Mamani cuenta que son cientos de familias que hacen similar trabajo dos semanas antes de la celebración cristiana. Lo mismo sucede en los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba, donde abundan las tres especies en peligro.
"Estos cosechadores no permiten que la planta se desarrolle de forma normal pues en los dos primeros años crecen las hojas ideales –tiernas y muy flexibles– para elaborar las artesanías que son adquiridas especialmente el Domingo de Ramos. Por ese motivo es que muchas palmas no llegan a la madurez y mueren. Este tipo de plantas necesitan de ocho a 15 años para poder reproducirse mediante su flor y esta práctica está amenazando a la sobrevivencia de la especie", explica la biológica Mónica Moraez, que trabaja en el Herbario dependiente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
La científica explica que estas palmeras son plantas vasculares monocotiledóneas, o sea, que tienen un solo punto de crecimiento que en general se desarrolla en el ápice del tallo, donde se forman los nuevos brotes foliares en la corona de hojas. "El género Ceroxylon de la familia de plantas Palmae o Arecaceae es un grupo que es exclusivo de los Andes de Sudamérica; se distribuye desde Venezuela hasta Bolivia, entre 800 hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar", dice.
Debido a la práctica del Domingo de Ramos y la exigencia de contar con material fresco para poder tejerlas, dice Moraes, se aplican prácticas de extracción de menor esfuerzo para extraer mayor cantidad de material pero las consecuencias son muy desfavorables para estas palmeras. Como algunos individuos de éstas son altos, el cosechador procede a la tumba del árbol para luego extraer todas las hojas tiernas –que se localizan en el centro de la corona de hojas– ocasionando su eliminación.
El Domingo de Ramos conmemora el día en que Jesús entró triunfal a Jerusalén para una semana después morir en la cruz. Hoy esa cruz también es el símbolo de muerte para la palma.
Desde el sur hasta La Paz
Remedios Apaza, de 36 años, es una de las tantas mujeres que se dedica a extraer las palmas de su medio natural. Aunque es paceña reside en la ciudad de Sucre. "Las palmas de los Yungas se secan más rápido, son las palmas amarillas. Yo traigo las palmas de Chuquisaca que son verdes, duran más tiempo y son muy flexibles para hacer más artesanías", explica.
La prolijidad de sus manos va creando increíbles y novedosas formas que son los más requeridos por los devotos fieles que luego elevan los adornos o cruces ante el párroco de la Iglesia de San Francisco para que los eche con agua bendita y de esa forman bendecirlos. Dicen que se trata de un amuleto sagrado que protegerá sus viviendas. Apaza llega a hacer unos 2.000 arreglos por día, según cuenta, y cada uno es vendido entre 1 ó 3 bolivianos.
Dentro de diez años se va a reducir en un 80 por ciento la existencia de estas palmas, de acuerdo a las proyecciones que se hacen en el estudio de la botánica y, además, y la misma fortaleza de estas plantas se están reduciendo. "Hoy en día sólo su difícil acceso hace que sea posible la sobrevivencia de esta especie. Los humanos las arrancan cada año o son afectadas cuando extensos territorios son quemados", explica por su parte Moraes.
La religión se excusa
Francisco Cuevas, párroco de la iglesia de San Francisco, explicó que la palma que todos los fieles llevan en sus manos a sus casas representa la bienvenida a Cristo en su hogar. "La palma es un testimonio de fe, que debe llevar cada cristiano al comenzar esta mayor fiesta como lo es la Semana Santa. Son millones de palmas que se bendicen en todo el país porque la fe de la gente, pese a los tiempos que vivimos, va creciendo", dijo.
Sin embargo, cuando fue consultado si conocía que esta practica afecta a esta planta en particular se excusó de dar alguna opinión porque desconocía el caso.
"Creo que concientizando a la gente podríamos salvar a estas especies. No estamos en contra de esta práctica religiosa, sino de la forma cómo se explota un recurso natural hasta el punto de hacer peligrar su existencia. También hay que tener en cuenta que para mucha personas es un medio de vida. Nos queda concientizar a las personas involucradas en este trabajo que sino no se hace una labor sostenible van a perder esta fuente de trabajo y nuestro país va a perder una especie vegetal de forma absurda", dijo por su parte, Narel Paniagua, bióloga especialista en palmas.
Salvar la palma
De acuerdo a las categorías de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), por ejemplo la especie Ceroxylon parvifrons se encuentra en la categoría de "amenazada". Esto conduce a que como país debemos tomar medidas para disminuir ese nivel de amenaza y proceder a prácticas más "amigables" y sensitivas con la aplicación de estos procesos ceremoniales en nuestro país, recomienda Moraes.
Se han dado casos en el mundo que algunas practicas religiosas han afectado el medio ambiente. Por ejemplo, cuando los tigres eran muertos para las fiestas religiosas en el Tibet, sólo hasta que el Dalai Lama pidió a los fieles que dejaran de usar pieles para estas costumbres. Quizás en Bolivia los líderes religiosos en coordinación con las autoridades del rubro empiecen a cambiar el uso de la palma en esta práctica litúrgica como se hizo en otros países.
RECUADRO
Un Domingo de EcoRamos o Semana Santa Ecológica
En Colombia las especies de palmas de cera quindiuense y alpinum son el lugar de nidación y alimentación de especies de loros en peligro de extinción como son Ognorhynchus icterotis y Conurus icterotis, conocidos comúnmente como pericos, guacamayas o loros verdes. El Ministerio de Ambiente colombiano anunció que de las 207 especies de palmas que existen en dicho país, 37 se encuentran bajo algún grado de amenaza. Por eso, junto a la Iglesia Católica, se ha iniciado una campaña desde el 2005 para proteger estas especies silvestres amenazadas, entre ellas su propio Árbol Nacional: la palma de cera.
Similar situación ocurre en Ecuador, donde también se han realizado campañas pro ambientales coordinadas por el gobierno y la Iglesia.
Otro ejemplo. Las iglesias luteranas de Estados Unidos han optado por el uso de la palma ambientalmente sustentable que ayudará a proteger la selva tropical en México, hábitat importante de muchas aves migratorias. Así estas iglesias celebran el Domingo de EcoRamos.
"Las iglesias tienen poder adquisitivo al igual que los consumidores normales, de modo que si un número suficiente de congregaciones mantiene su demanda de productos verdes como la ‘palma ecológica’, el mercado crece con los consecuentes beneficios ambientales y sociales", señala la jefa del programa Medio Ambiente, Economía y Comercio de la CCA, Chantal Line Carpentier, según reporta el portal www.cec.org.
Esta actitud se asumió porque el problema también afectó a la foresta de México y Guatemala. Sin embargo, con el apoyo a la producción de palma sustentable, las iglesias participantes ayudaron a las comunidades que practican el aprovechamiento sustentable a obtener un ingreso decoroso al tiempo que protegían sus selvas tropicales.

